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Más de la mitad de los tractores supera los 15 años de antigüedad

Las organizaciones agrarias creen que a la vejez del parque se une la fatalidad para explicar los cuatro fallecidos en dos semanas en la región.

En lo que va de mes se han producido siniestros en Pinofranqueado, Pozuelo de Zarzón, Torremejía y Alcuéscar que han dejado muertos. Todos tractoristas. En Entrín Bajo hubo un herido grave en otro. Ayer hubo en Almendralejo otro accidente mortal en el que se vio implicado un tractor aunque en este caso el fallecido fue el conductor del camión que chocó contra el vehículo agrícola. Las organizaciones agrarias apuntan claramente a que, a falta de conocer al detalle las causas exactas de cada siniestro, hay una evidencia: el parque automovilístico de tractores en la región es bastante antiguo. La última estadística oficial, de la Junta y en 2014, hablaba de que casi la mitad de ellos superaba los 15 años de vida.

«Tenemos un parque muy viejo. El Plan Renove que puso en su día el Ministerio de Agricultura, aún siendo corto, ayudaba. Ya no existe esa línea de ayudas», remarca Ángel García Blanco, presidente de Asaja Cáceres. «La modernización de los agricultores es evidente, sobre todo los de regadío, y se van cambiando tractores cada año, pero tiene un alto coste y esto es un lastre. Y luego están los agricultores de secano o de montaña. Allí el parque de tractores es más viejo y menos moderno, lo que dispara la posibilidad de accidentes», admite José Cruz, secretario de Agricultura y Desarrollo Rural de UPA-UCE.

Señalada la incidencia de la edad de los tractores en la frecuencia de accidentes, los dos dirigentes agrarios indican que «la verdad es que no solo hay una sola causa para explicar esos accidentes. Seguramente la fatalidad influye bastante también. Ahora se está juntando mucha en este mes», subraya Cruz. «Los accidentes laborales pasan en todos sitios. Lo importante es poner las condiciones para que hayan menos», tercia García Blanco.

Infracciones y renovación

Los estudios revelan el peligro de los accidentes para los tractoristas. Más del 60% de accidentes por vuelco de tractor finalizan con el fallecimiento del conductor. Básicamente los viejos tractores no incorporan los avances tecnológicos que minimizan el riesgo para sus conductores.

Uno de los principales fallos es el no disponer de estructuras de protección o haberlas abatido para evitar la incomodidad de su manejo, al ser necesario regularlas cuando hay cambio en las características físicas del terreno o del cultivo.

La Dirección General de Tráfico ha recalcado que su tolerancia es cero ante la ausencia de arcos de seguridad. Este elemento se demuestra eficaz para evitar fallecimientos en caso de vuelcos. No tenerlo constituye una infracción grave. Todos los tractores de más de 600 kilos están obligados a su instalación desde el 11 de diciembre de 1984, 1980 o 1982 dependiendo si son ligeros, medios o pesados respectivamente.

«Las inspecciones en las ITV para tractores son rigurosas. No han pasado muchos tractores la ITV por no tener las cabinas homologadas. El tema de seguridad es estricto. Pero, como en todo, no te piden un máximo sino un mínimo. Y eso, en algunos o bastantes casos, igual no es suficiente para evitar accidentes», expresa el dirigente agrario de UPA-UCE.

El sector echa de menos medidas para incentivar la renovación del parque de tractores. En 2014 fue la última vez que el Gobierno, a través del Ministerio de Agricultura, puso en marcha un plan Renove, con una dotación presupuestaria de cinco millones de euros. «Fue una cantidad corta para todo el país y tampoco era para tirar cohetes, pero ayudaba. Ojalá se retome», afirma el representante de Asaja Cáceres.

Ese plan promovía el achatarramiento de tractores antiguos para sustituirlos por otros nuevos con mayor eficacia energética y menos emisiones contaminantes. La cuantía máxima de la ayuda era de 9.000 euros, 7.000 por el tractor achatarrado y otros 2.000 por eficiencia energética.

«Un vehículo de este tipo, que es una herramienta fundamental para muchos agricultores, es costoso. Un tractor viñero (se llama así al típico que se usa en viñedos en Tierra de Barros) no cuesta menos de 30.000 euros y uno bueno para un agricultor de regadío se dispara a los 60.000 o 70.000 euros. Es una inversión bastante fuerte», comenta Cruz.

En Extremadura la Junta no dispone ninguna línea de ayudas específica para auspiciar el cambio de tractor. Hace algunos años, dice el portavoz de UPA-UCE, se podía recibir alguna ayuda bajo el epígrafe de ayudas por modernización.

Fuente de la noticia: HOY